Volcat 2018 - Primera etapa

Esta primera jornada de la Volcat 2018 no ha podido arrancar mejor. Hasta un sol completamente primaveral ha respetado en un día que ha sido una fiesta para el ciclismo. Pista, senderos, tramos técnicos y mucha, mucha diversión han sido los alicientes de esta primera etapa de 63 kilómetros y 1.600 metros de desnivel positivo que nos ha dejado buenas sensaciones, pero nos ha recordado que hay que mejorar en las bajadas si queremos seguir creciendo sobre la bicicleta.

Publicado por Miguel Márquez el Friday 30 de March 2018

Esto ya arranca. La Volcat 2018 ya está aquí. Entreno, frío, sufrimiento, días grises, pereza...todo esto ya es historia. El esfuerzo ya está hecho y ahora queda disfrutar de los frutos de un invierno dándole duro a la bicicleta para llegar en condiciones a la prueba por etapas más antigua de España. Desde el domingo, toda la semana guardando fuerzas y recuperando la muñeca derecha, que no ha parado de darme la brasa por algún mal gesto que hice en el último entreno de la Transmaresme. Pero bueno, todo está en su sitio y llegamos frescos a la cita. Cuando se trata de disfrutar no hay excusas que valgan.

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Primeros kilómetros de toma de contacto

Tan pronto como nos levantamos, desayunamos y nos preparamos para ir hacia la línea de salida. Joder, qué nervios. Da la impresión que la gente ha llegado finísima a la cita y eso se nota. Pero todos tienen cierto nerviosismo y me juego lo que quieras a que todos piensan lo mismo: "joder, esto está lleno de gallos. Veremos como acaba la cosa". Es una incertidumbre, y el miedo a que te pelen siempre está ahí, más en una prueba tan importante como esta, donde NADIE viene a darse un paseo.

Tomamos la salida de esta primera etapa, que tiene un total de 63 kilómetros y 1.600 metros de desnivel. Más que en la altimetría y la distancia, veremos la dificultad técnica de este primer día. Primeros kilómetros para salir de Igualada y primeros embotellamientos hasta coger monte en kilómetro 7. Vamos pasando a gente. Joder, la cosa no pinta mal. El primer tramo de esta primera etapa es sencillo: las pendientes son prolongadas pero no demasiado duras, con lo que cada uno puede ir a su aire y aprovechar estos momentos de pista ancha para ganar posiciones.

Disfrutando tanto por pista como por sendero

En el kilómetro 12 aparecen primeros 'single track', rápidos y divertidos. O no son tan técnicos o la Corriolada del Collbaix y la Bike Marató Cap de Creus me han curtido un poquillo. Sólo un poco; todavía hay que mejorar mucho bajando, pero las sensaciones y el ritmo en senderos  es bueno. Seguimos bajando sin poner pie y eso se traduce en que disfrutamos aún más del recorrido.

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Llegamos con facilidad al kilómetro 28. Punto de control previo a la gran subida, y es que quizás el tramo del 26 al 38 ha sido el más sufrido; 12 kilómetros intercalando senderos técnicos, tramos a pie y embotellamientos. Aquí uno siempre se emplea más a fondo por varias razones: la presión que te mete la gente que va detrás tuyo, el hecho de superarte en los tramos más difíciles y el orgullo de no poner pie en el suelo. No os vamos a engañar, habían tramos de todos los colores, pero llegamos con buenas piernas al punto más alto de la ruta.

La fiesta del 'single track'

A partir del último tercio de la prueba viene lo que para nosotros es la parte más divertida de la ruta: senderos y trialeras rápidas que iban enlazando con pista para volver a coger 'single tracks', uno tras otro. Un último esfuerzo  con alguna que otra subida y en el kilómetro 51 ya sólo queda bajar en dirección a la línea de meta, sendero tras sendero. Finalmente, y con un viento en contra brutal en el último tramo, llegamos un tiempo de 4:21h (Carlos 3:59h). La verdad es que aunque las sensaciones son muy buenas por nuestra parte y nos hemos defendido bien en los senderos, la etapa nos deja un mal sabor de boca porque podríamos haber apretado algo más si la técnica lo hubiera permitido.

La Trialera Volcat 2018

Esta primera etapa ha combinado pista, sendero y buenos paisajes. No muy técnica a nivel general, pero nos ha obligado a emplearnos en algunos tramos. En general, ciclable y bonita a la par que algo sufrida. Aunque, no nos engañemos, mañana viene el hueso: 75 kilómetros y +1.900 en un rompe piernas que se antoja divertido y nos va hacer dar lo mejor de nosotros sobre la bicicleta. Mañana a las 9 tocará dar el callo y volver a disfrutar de esta Volcat 2018, que no ha hecho nada más que empezar.