Entrenando cambios de desnivel en toboganes

A todos los que nos gustan las rutas que pican para arriba. En algún u otro momento hemos sufrido los famosos toboganes o cambios constantes de desnivel. Y si no estamos en un buen estado de forma, este tipo de recorridos puede acabar con nosotros muy rápido. En este artículo te explicamos como afrontarlos correctamente.

Publicado por Juanma Márquez el Thursday 10 de August 2017

Siempre que salgo me gusta tirar de rutas con bastante desnivel positivo, donde este va desarrollándose de manera sostenida y donde durante las bajadas me permite recuperar parte del esfuerzo realizado. Pero, ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con la desgradable sorpresa de tener que pasar por una zona de constantes cambios de desnivel? ¿Aguantarán nuestras paturrias semejante despropósito sobre la bicicleta? En mi caso, y como parte de la ruta/ejercicio, de vez en cuando suelo darme una paliza por algún tramo corto donde los cambios de desnivel son la tónica de principio a fin. Y sí, a la larga se notan los beneficios.

En este caso, la ruta ha sido la de Sant Boi - Sant Climent - Begues - Sant Climent - Hermita de Sant Ramon (Sant Boi). Con una distancia de 29km y 1.075m de desnivel positivo, este recorrido de MTB está situado en la provincia de Barcelona y sirve de enlace para salidas más largas, como por ejemplo el Parque Natural del Garraf. 

Recorrido ruta Sant Climent, Begues, Sant Ramon

Para calentar un poco salgo desde Sant Boi dirección Sant Climent; un pequeño tramo de carretera con una subida suave y luego un rápido descenso hasta Sant Climent. Una vez en el pueblo, toca subir de verdad. Superado los primeros tramos, empalmo con una pista durante unos 4km aproximadamente -todo subida y con algún desnivel bien curioso-. Por fin un pequeño descanso en forma de rápido descenso, apenas 500 metros pero que saben a gloria, y ¡Vuelta a empezar! Un repecho de 1km de entre el 15%-19% de desnivel positivo que me lleva con la lengua afuera y, para terminar, subo un poco más, otros 300m, por una pequeña carretera que lleva al pueblo de Begues. Prácticamente ya tengo la mitad de la ruta en el bolsillo.

Dominando repechos y toboganes

Hacerse con una subida con toboganes - alternanza de repechos constantes y falsos llanos o bajadas- depende de tres factores: de las condiciones del terreno; de nuestra habilidad o técnica sobre la bicicleta; y de nuestro estado de forma. En primer lugar, justo antes de comenzar a subir, hay que echar un vistazo a la pista. ¿Terreno seco, tierra suelta, barro, grava...? Las condiciones de la pista marcarán nuestra estrategia de inicio. Quizás no parezca importante, pero en una maratón de 130 kilómetros y 3000 metros de desnivel se nos abre la mente, buscamos en nuestro interior y nos preguntamos por qué motivo dichoso no lo habremos entrenado antes.

En este sentido, la relación de marchas juega un papel fundamental. Suponiendo que estemos algo fatigados, en un buen repecho del 10-13% lo ideal es buscar la relación de transmisión que mejor se adapte a la pista. Si nos aguantan las fuerzas, una relación de marchas medio/alta -entendedme, me refiero a no ir con el molinillo, echando el ancla- y una cadencia que en ningún caso se baja, nos ayudará a ganar tracción en cualquier situación, y es lo que recomiendo en todos los casos. Sin embargo, si nos encontramos con un terreno de piedra o algo arenoso, no tendremos elección. Una relación de marchas baja hará que pedaleemos con más cadencia y menos control, perdamos tracción y nos acabaremos cansando más de la cuenta, incluso obligándonos a parar en mitad de la subida. Totalmente contraproducente.

La técnica y el estado de forma son igual de imporantes, eso no hay que olvidarlo. Si el terreno se complica y está demasiado empedrado o roto y no tenemos suficiente habilidad, estamos perdidos. Por eso antes de subir hay que analizar y pensar por dónde vamos a meter rueda. Es fundamental aprovechar los pequeños llanos del camino, si los hay, para descansar, alzar la vista y pensar por dónde iremos. Si todavía tenemos fuerzas y no nos salimos de la trazada, sólo queda darle a los pedales e ir planificando a medida que vamos avanzando. 

Vuelta a Sant Boi y visita a Sant Ramón

Han sido apenas 50 minutos que me llevan alto de pulsaciones. Ahora toca beber un poco de agua, deshacer el camino y disfrutar de la bajada. Al fin estoy en Sant Climent y solamente me queda volver a subir hacia Sant Boi. Una vez llegado arriba, ¿Se acabó? No. Aún tengo algo de fuerzas, así que decido subir hasta la Hermita de Sant Ramon y seguir practicando la técnica de subida. Poco más de 2km de ascenso por pista seca y con algún desnivel importante. Una vez arriba, media vuelta y descenso suave.

Hermita de Sant Ramon

Acabé la ruta. Ahora sí. Estoy cansado pero contento por el entrenamiento que espero me dé ese plus en rutas largas y carreras. Dominando y planificando las subidas ganaremos muchísimo tiempo y aprenderemos a encarar mejor los temidos toboganes.